4/1/18

Notas a “Apocalipsis Now”, por Eleanor Coppola




 
5 de septiembre, Pagsanjan

A última hora de la tarde estaba en las escaleras principales del templo, con Francis y Marlon. Ellos hablaban sobre Kurtz. Francis le había pedido que volviera a leer El corazón de las tinieblas. Ahora Marlon le decía que su personaje debía parecerse más al Kurtz del libro. Francis le dijo: «Sí, eso es lo que he estado tratando de decirte. ¿No te acuerdas, la primavera pasada, antes de que aceptaras el papel, cuando leíste El corazón de las tinieblas y estuvimos hablando?».

Marlon le contestó: «Te mentí. No lo había leído».



en Notas a Apocalipsis Now: Diario de una filmación, 2002










19/12/17

Sobre el ocio, los tiempos muertos y algunas peticiones extrañas, por Ariel Rioseco




 
Extracto de “El ocio en la Grecia Clásica y la Roma Antigua”
por Santiago Segura y Manuel Cuenca

Resulta interesante saber que la palabra "escuela" viene del latín schola (lección, escuela) y ésta, a su vez, de la palabra griega scholé, que significa ocio, tiempo libre; escuela, estudio. Nosotros no relacionamos el "ocio" con los estudios. Consideramos, muy por el contrario, que ambos términos se excluyen mutuamente. Distinguimos el día laboral, el tiempo del trabajo, de los momentos libres, contraponiéndolos -de hecho- con fuerza. ¿Cómo entender, entonces, que el término "escuela" derive de scholé, que significa ocio? ¿Por qué un griego asociaría el tiempo libre al estudio?

Así, pues, el término "ocio" apuntaba al cultivo del espíritu. Por eso significaba también "escuela", o lugar donde había ocio. A ese "lugar" se iba a aprender por el amor al saber y no por alguna otra razón. Este amor a la verdad generaba felicidad, pues se buscaba comprender la realidad dejándola "ser", en lugar de pretender su dominio. La actitud contemplativa no implicaba distanciarse de lo real para sencillamente observarlo. La idea era considerar las cosas y las situaciones sin dejarse absorber por ellas y sin apoderarse -tiránicamente- de ellas. Cuando no hay dominio de "lo otro" imperan el respeto y el verdadero conocimiento; un conocimiento del que brota, por cierto, el amor, pues la distancia justa que crea en nosotros la actitud contemplativa, nos lleva a comprender la realidad, la existencia de las cosas, sin pretender su manipulación. El amor dispone a conocer "lo otro" en profundidad, lo cual supone dejar "ser" a las personas y a las cosas. 

El ocio filosófico se apoya en el estupor que provoca lo real. A la creación poética y en general, a toda vivencia creadora, subyace el mismo asombro ante el mundo y la similar necesidad de trascender los límites de su finitud. No hay gracia sin esfuerzo, inspiración sin tenacidad, ni bendición sin condiciones que la reciban. Estas se crean; por eso es importante reflexionar sobre la necesidad de fomentar espacios de "tiempo libre" para mantener vivo el asombro ante el mundo. Poder decir "todo de inmediato" o ver alguna luz después de mucho pensar, resultará en la bendición que sigue al esfuerzo.


Consideraciones ad portas

El siguiente, es un conglomerado de nombres e insinuaciones gestado a partir de un pedido de mi hijo, y al amparo del ocio, a cuatro mil metros sobre el nivel del mar, en las alturas de la Cordillera de los Andes, a fines de la primera década del nuevo siglo. ¿La finalidad? Encontrar un nombre ad hoc para la que por aquellos años, sería su primera banda de rock. Quien sea padre o viva con algún adolescente, entenderá rápidamente el sentido de la complicidad, más aun, cuando quien escriba, se encuentre inmerso en un estado de latencia, extraviado dentro de sí mismo o apesadumbrado por la obviedad de la pérdida, asumiendo dicha condición, y entendiendo el daño ocasionado a sí mismo y quienes lo rodean. Es evidente que gran parte de las imágenes y situaciones que deberían funcionar de manera ordinaria y sensata, distan sobremanera de aquella base que las normaliza y centra. Esto, no porque la realidad haya variado, sino más bien debido a que las ideas, sensaciones y valores que las sustentaban, se presentan en el día a día como una variante que se mueve a cada instante, más y más hacia un absurdo vacío en el cual, aquellas preguntas directas y simples, dejan de ser una forma de entender los hechos, los afectos y sus causas, dando lugar a lapsos en los cuales, la nada, como protagonista principal, ocupa todos los espacios del pensamiento y el alma.

Sobre esta base, el ocio cubre como un gran manto las posibles posiciones como espectador y participante en un mundo que no siendo abstracto, se vuelve un todo sin sentido, cual destrucción sistemática, ordenada y masiva. Tal vez por ello, como sugerían los griegos, al encaminarse por los intrincados laberintos del vacío, se llega a lugares en la mente de los individuos donde confluyen, al amparo del ocio, simples ideas que van sumando como los segundos en un minuto, y estos, en una hora, para llegar a la plenitud de algo cabal y tangible como lo sería el nacimiento de un nuevo día, tras la oscuridad de la noche golpeada por una tormenta devastadora.

El siguiente es el referido listado de nombres e insinuaciones para el uso indiscriminado o conveniente, de acuerdo a las intenciones que le acomoden a cada uno y de mejor forma.


Bandas de rock
                    
Los amantes muertos / Las caracolas de Piedad
Mala leche / Bajo tierra / Falsa alarma
Nabucodonosor Kid
Monjas drinks / Nosotros 3
Inventario de llamas / Destrucción masiva
Huracán de monos / Sin sacrificios
Basura de vecinos
Cadena de idiotas
Vivaldi en cana / Aviones sin intención
Agosto 29/ El divorcio de Ninnet
Socorro constante / Zacarías ha muerto
Al carajo Zaratustra
2:45 / Ya no / Más kerosene
Vertical / Traffic
Sopa de caníbales / Animal abstracto
Zíngaros / Sakura / Caperucitas black   
Martes pasado / La muerte desatada
Mundo sucio / Genocidio en trance
Suburbano pop / Tetracloruro de sodio
Sin academia / 9 horas antes / Siniestro total
Alusión catastrófica / Hierro fundido
Como ayer / Pequeña mía
Impostores / Amor impensable
Glaciar Italia /  Giberélicos / Ocular 69
Septicemia / Piromaniac /Animal culposo
Antártica / Faloween / Fruta silvestre
Atómica / Soda Caústica / Acuarela de maldad
Casa muerta / Clandestino / Humanoides


Comercio
                                                                             
Semilla muerta / La bala perdida
San Demente / El tuerto Pepe / El rey Guy
Cien años / El obispo desnutrido
Mi último dólar / La abundancia del pije
El zapato de cartón piedra
El perro sin cabeza / Golondrinas y mecos
Las delicias de Lulú
Cinco años y un día
Mariposas con flecos           
Oro azul / Roma Corp. / Polaris   
Zafra inc. / Zaffari non pass                               
Pro forma / Boreal / Tetravalente
Xantina / La iguana mágica             
Cacería nocturna / Lobos & Hienas
El dinosaurio verde / El oso petrolero
La escalera del trigal
Sin astronautas / El caníbal                               
Magdalenas y Cuasimodos
Orates /Panda
Kilovatio / La oreja / Luna llena
Submarinos / Luna llena / Exhibition Vips
Litio & Fosfolípidos                          
El ocio puro / Patagonia Ligh / La hueca
El chino Checo / Constantinopla cero /El tuerto Juan
Los tróglodos / La gallina miope / El avestruz albino
Luna Europa / Negativos / Cielo amarillo
Mutants / Noruega / Orgiope
Culpables / Xicarios / Para cuando vuelvas
  

Comunicación
                               
La moral en tránsito / Elías 3:16
Todo lo ajeno / La navaja tartamuda
No tiempo – No verdad                                      
The hemorragia post
Odio extremo / Alcohólica F.M.
La constitución de papel arroz
Absolución & Pecado / 20 centavos de democracia 
La comparsa de los esclavos
El pinche carnal / Felices todos
El idiota incomprendido / La mentira encantada
Ad valorem / Alma mater
Ambigüedad callejera / Nómina 76                                                   
In vitro / Destilado de conciencias
Alacalufe / Zona cero / Gravedad
Calumnias y verdades / Orden & Caos Org.                                      
Fronteras / Desarrollo culposo / Hermético
Galeatos / Latitud 99 / Ciudad infiel
Secuencia negativa                              
Sinapsis / Conclusión / Pandemonium


 
Quito 2009 / San Clemente 2017



Fotografía: The isolator, Hugo Gernback










10/12/17

71, por Carlos Cociña






3 poemas


22
En esa posición
Estás en la rabia
De la belleza



30
La línea de tu vientre
Vislumbra
Los momentos imposibles



49
El sonido de nuestros sexos
Vibra
En el agua del cuerpo



en Poesía Cero (Antología), 2017
Descontexto Editores



Presentación de la Antología Poesía Cero
Descontexto Editores
Martes 12 de diciembre, 19 horas
Casa Central de la Universidad de Chile
Presentadores: Marcela Labraña, Carlos Soto Román
y Christian Anwandter








25/11/17

Bienaventurado, por Alonso Alcaldes






Bienaventurado el que copuló con su mujer
como si la estuviera salvando en los acantilados,
empujándola, reteniéndola,
como si estuvieran en altura contemplando una ciudad
vacía de sentido, de compasión, en llamas.

Bienaventurado el que copuló con su mujer
entre los bosques ávidos de aromos,
arriba en la cordillera, o rumbo a ella...
como si estuvieran viviendo el mismo tiempo
en otro tiempo.

Bienaventurado el que copuló con su mujer
como si la estuviera contemplando entre los fuegos
como si ella le extendiera el hilo rojo,
incluso el sol, o las estrellas hirvientes,
con los dientes del amor.



en Nunca escribo sobre el agua, 1922

Intervención sobre poema “Bienaventurado” de Alfonso Alcalde










15/11/17

Señas de identidad de Franklin Goycoolea, por Adolfo Pardo




 
Reseña a “¡Flash!”, de Franklin Goycoolea

(G0 Ediciones, noviembre de 2017)


Lo primero que hay que decir de este libro es que está muy bien hecho. Felicitamos entonces a los editores. Bien elegido el papel, la tipografía, pulcra diagramación. Un timbre de agua en la portada, en relieve, te dice de entrada que en tus manos tienes un libro hecho con dedicación.

Lo segundo decir que probablemente todos los hombres deberían publicar un libro, reunir un conjunto de textos —y de fotos, como en este caso — y armar, articular dicen ahora, un volumen a disposición del público. O de los amigos, parientes  y conocidos. Claro porque el carnet de identidad y el Rut dicen muy poco de una persona que habita o ha habitado este curioso mundo en el que actualmente estamos nosotros. Más aún si se trata de un hombre ligado al arte, al arte de la palabra y al arte de la imagen, como es el caso de Franklin Goycoolea, más conocido por su segundo nombre, Jaime. Y este es el libro de Jaime, del Pelao Goycolea. Sus señas de identidad: recuerdos, pensamientos, poemas y nostálgicas fotografías. De ahí el título del volumen: ¡Flash!

Y  hablando de sus fotografías, todas en blanco y negro, llama la atención que el hombre siempre está ausente o a lo más aparece la sombra del hombre, generalmente del mismo autor, o un perro que mira a la cámara, un gato, un muro, una ventana y la cortina, una calle solitaria, una bandera chilena desgarrada, todas las cosas que habitan el mundo que acompaña al autor, pero el autor no aparece, o si aparece es en un retrato fotográfico puesto sobre una repisa, o la sombra del mismo autor mientras está tomando la fotografía. Y nadie más. Sabemos que la gente estuvo ahí, construyó esa muralla o esa escalera, pero cuando el fotógrafo captó la imagen ya no había nadie.

Yendo al texto nos encontramos primero con una introducción del propio autor donde recuerda su juventud bohemia, en Santiago y en la compañía de reconocidos escritores y artistas plásticos chilenos; mismo caso que en la fotos, todos y todas desaparecido(a)s. Salvo una que otra excepción. Cuenta también, sucintamente, como llegó a la fotografía y que entiende por poesía.

Luego vienen un conjunto de poemas intercalados con las fotografías y comprendemos que, para el autor, una y otra cosa están hechos de la misma sustancia. Luego viene otra sección titulada “El haikú porteño”, que alude a Valparaíso, donde el autor ha vivido parte importante de su vida.

Eres igual que aquel contra el que luchas
Por esto,
Escoge con cuidado a tus enemigos

Luego viene otra sección en la que Martín Cinzano transcribe una conversación entre Goycoolea y Juan Luis Martínez, supuestamente ocurrida en el bar “La Gloria”, en septiembre de 1991. Se trata de un dialogo suelto y alegre entre estos dos personajes reales y ficticios al mismo tiempo. El registro de una amena charla que nunca sabremos si tuvo o no lugar en ese lugar y fecha. Pero da exactamente lo mismo porque no le quita ni da mayor o menor valor.

Cierra el volumen un epílogo de dos páginas de Carlos Almonte, escritas en agosto del 2017 ex profeso para este libro, titulado: “Franklin Goycoolea, situacionista zen”. Donde Almonte, se refiere, como yo mismo más arriba, a la mirada con que Goycoolea aborda la poesía y la foto, cerrando así estas señas de identidad reunidas en este libro.



en Critica.cl, noviembre 2017








30/10/17

Puertas, por Juan Antonio Massone




 
Hacia dentro la noche mira y enloquece.
Insiste el día en más calles que amor.
Hace tiempo se fueron mis ojos a la noche.
Tan inútiles como pacientes, las esperas
fervorosas espiaron en las esquinas
debido a que entonces quise decirte adiós
para luego dedicarte esto que sigue.
Como si fuera yo una voz y tú escucharas,
marchan por ti todas las horas y cruzas
aquellas puertas que enloquecen a la noche.



en Poesía chilena viva, 2016










21/10/17

La poesía chilena es un gas, por Roberto Bolaño






Nada que añadir. Buddy huele a pedo.

¿A quién coño le importará lo que yo escriba?
¿A quién le servirá de algo lo que yo escriba?

Sin contarme a mí, 
por otra parte
arruinado por mi propia escritura.

El fracaso.
La miseria.
La degeneración.
La angustia.
El deterioro.
La derrota.
Dos artículos masculinos y cuatro femeninos.

Yo soy un gas.



en La Universidad Desconocida, 2007










12/10/17

Convivencia, por Braulio Arenas






Los lobos, que tendrían una actuación tan destacada en la película muda (El milagro de los lobos, 1924), reposaban, entre filmación y filmación, junto a las gallinas, maquilladas ya para la escena de la granja. A la verdad, no se trataba de andarse comiendo los unos a los otros, sino de participar cada cual en la lucha por la vida, ganándose unos dólares, que nunca sobraban, haciendo papeles de animales extras en el cine.



en Memorandum Mandrágora, 1985









27/9/17

Suficientes distracciones, por Emilio Morales






Suficientes distracciones para un día martes por la tarde
con frases que aparentemente dicen demasiado:

“siempre está a medio camino entre la rabieta
y la confusión mental”

Y parece ser cierto, siempre se enoja en demasía y escribe cosas
indicando, como por altoparlantes,
que la fecha definitivamente pasó
que ya todo está perdido o quién sabe qué.
No se entiende mucho lo que habla
Se pierde en las ideas
Pero cuando sale rauda para su casa a una hora que no es usual
Algo está pasando...



en Desplazamientos de la memoria, 2017 
Ediciones Carlos Porter









21/9/17

Dos olas, por Matías Rafide






Mi hija en la penumbra. Tiene
llaves ocultas en el sueño.
¿Qué vientos soplarán
en primavera?

¿Sombras ascenderán
por ventanas de su pequeño
cielo?

Sus ojos adivinan los años sigilosos.
Ráfagas de un ayer incierto.

¿Se fugará la tierra algún día?

No todo acaba en el río.
Dos olas el mismo mar
tumbará luego en la orilla.



en Poemas del Maule (Antología), 1973