25/11/20

Tres islas, por Mercedes Halfon





          *

Debería hablar de esa música que atraviesa

las paredes de casa

música que no sale de mí

y ni siquiera es del edificio,

tal vez venga del más allá

donde alguien la esté haciendo sonar

solo para que yo la escuche.

 

 

 

 

          *

De pronto es importante cocinar

golpear con el palo de madera

la masa cerebral

despabilar los días porosos

en los que no salimos de casa

ni nadie nos visita.

 

 

 

 

          *

Visualizamos caminos de piedras chatas

gastadas por el roce de la orilla

aunque sabemos que del lago

no se conoce su profundidad

y que en el fondo hay diamantes.

 

 

 

 

          *

Si alguien se asomara de noche

nos vería rayados

por las luces que vienen de la calle

alrededor de nuestros cuerpos, una línea de tiza

como caídos desde el techo

o después de una balacera.

 

 

 

 

          *

Cuando todo está sereno

temo la llegada de lo sobrenatural

en cambio rompe el silencio

una alarma intermitente de auto.

 

 

 

 

          *

¿Entonces siempre estuviste ahí

esperando acurrucado el momento

en que no estuviéramos prestando atención?

 

 

 

 

          *

Semana de lluvias

desde la ventana todo se ve mojado y gris

el agua lleva y trae su pena.

En días así,

genero mi propio calor

no espero palabras amables.

 

 

 

 

          *

Este es el sonido del agua rebotando

contra el parejo asfalto de la autopista

este es el sonido del agua rebotando

contra los capots

este es el sonido del agua rebotando

contra los techos de las casas que rodean la autopista

este es el sonido del agua rebotando

contra las cabezas de los que esperan que cambie la luz para cruzar

este es el sonido del agua rebotando

contra la piedra que divide la autopista, la calle y mi casa

este es el sonido del agua rebotando

contra los perros que no encontraron refugio

este es el sonido del agua rebotando.

 

 

 

 

          *

Ibas a abrazarme pero en vez de eso me quemaste

con una fuente que sacabas del horno

vimos mi mano que empezaba a enrojecer.

Alguien podría decirme de mis heridas

yo prefiero desperdiciar la juventud

en algo que sea realmente un desperdicio

pero este es mi romance

intentar la cercanía

la mano punteada por el fuego

las papas en el piso.

 

 

 

 

          *

Mínimos agujeros en mis brazos.

Varias veces en la semana

recuerdo a la enfermera diciéndote, ves

tu mujer no tiene la sangre azul.

Lo que de ahí salga no volverá a entrar.

 

 

 

 

          *

Pero después

hay un llanto que es diferente

a todos los demás.

 

 

 

 

          *

Somos tres islas o mejor

una formación para mirar desde el aire

con grietas minerales, piedra volcánica,

caracoles antiguos y algas diminutas

unidas por debajo de la tierra.

Si fuéramos ideas

seríamos un diagrama de Venn

algo que forma parte del universo

y que al cruzarse

da un resultado misterioso.

Islas es lo que somos

a veces el agua nos distrae

pero no nos mueve.

 

 

 

 

          *

Es como lo que le pasó a Jesús

no podía hacer milagros en Belén.

 

 

 

 

          *

Y esas casas incendiándose

y esos canastitos que flotan en el agua

y esos barcos que se alejan

en estelas de espuma

van a incrustarse en nuevas tierras.

En esas tierras van a fundar nuevas tribus.

 

 

 

 Tres islas, 2011

 

 

 









20/11/20

Devil Doll, o el portal de las mil voces, por Carlos Almonte




Nota introductoria a plaquette

“Las mortales armas del sacrilegio”, de Devil Doll

 

Cuanto más domine la razón a un hombre

menos probable es que acceda a la grandeza.

Mr. Doctor

  

The Sacrilege of Fatal Arms (1993, Hurdy Gurdy Records) es el quinto álbum de la banda Devil Doll, y, al mismo tiempo, una versión aumentada del disco Sacrilegium (1992). The Sacrilege of Fatal Arms es también la banda sonora de una película, escrita y dirigida por el autor intelectual de la banda, Mr. Doctor (alias de Mario Panciera, pintor, escritor y músico esloveno-italiano), quien agregó, a Sacrilegium, alrededor de treinta minutos para conformar una sola composición, sin cortes, de 79 minutos y 2 segundos, en los que se incluyen visitas al rock progresivo, gótico, folk (influencias centroeuropeas: rumanas, eslovenas, húngaras), música docta, clásica, audios reales, gritos irreales, deformaciones de voz, silencios... Mr. Doctor, apodado, con razón, el “hombre de las mil voces”, hace exacta gala de su registro de agudos y tergiversaciones vocales (sprechgesang), a ratos apenas audibles, entre susurros y exclamaciones ancladas en el nicho estético del cine mudo.

Adscrita a la corriente de rock gótico-progresivo, Devil Doll tiene una carrera, un rol y una trascendencia todavía inclasificables. En los seis discos a su haber (de los cuales solo cinco se pueden conseguir, ya que del primero The mark of the beast, hay solo una copia), publicados entre 1988 y 1996, se evidencia una extraña vigencia propia de los clásicos; vigencia que, evidentemente, perdura hasta hoy, mucho tiempo después de la aparición del último disco publicado: Dies Irae, en 1996.

No es casualidad que The Sacrilege of Fatal Arms —obra maestra, sin ninguna duda— verse sobre el mal, la alienación y la peste, y comience con el audio del anuncio de un nuevo Papa (Eugenio Pacelli, Pío XII, conocido por su posición abiertamente contraria a Hitler, fue elegido Papa el 2 de marzo de 1939, seis meses antes de la invasión alemana a Polonia, que diera inicio de facto a la Segunda Guerra Mundial). El tono gutural, trascendente y cargado de referencias, imágenes, sentimientos y emociones, además de la adscripción, digamos, “secreta” del entorno, hacen de esta experiencia un portal complejo de alcanzar. Incluso para los fanáticos, se trata de un espacio restringido, guardado en la habitación de los últimos altares, en los que se ofrenda en secreto y se práctica la unión tascendental. (Para los incautos, esto no es exageración). Lo confirma la sentencia de Lao Tsé: “El que sabe, no habla. El que habla, no sabe”, incluida en el texto lírico.

En una atmósfera inquietante, individual, colectiva y epocal, se desarrolla una de las experiencias de escucha más notables de las que exista registro. La notificación inicial (desde la carátula): "Una advertencia para los curiosos: esta música puede alterar su salud mental", es por completo pertinente. Ya no a modo de inhibición o detracción, sino para acometer la experiencia en el espacio justo y con la preparación adecuada.

Este disco ha sido catalogado como un portal, un pasadizo que transita desde las atrocidades de este mundo, representadas, experimentadas y asumidas, hacia un espacio final en el que no existe la incerteza; tan breve como luminoso. Ciertamente, para ese final representado en un solo instante final, se debe experimentar el dolor y la tragedia. No hay esperanza sin dolor, pareciera decirnos Mr. Doctor; dolor que está plasmado en este soberbio compilado de imágenes, musicales, textuales y de interpretación, que, en su conjunto, conforman un total que está mucho más allá de la suma de sus partes. Este ánimo, esta diversidad, esta manifestación de collage se evidencia en un recorrido de estructuras armónicas, de ritmo, estéticas y reflexivas; desde el aroma a feria circense hasta los sonidos de campanadas y otras referencias principalmente cristiano-católicas, que se repetirán a lo largo de la obra, como hemos dicho, ya no disco musical, sino textura, roce, trágica armonía estética y consciente interpretación histórica. Un ejemplo de esto lo encontramos hacia la mitad exacta de la obra (39.56), en donde, inmediatamente después de la referencia al imperio de la oscuridad, surge nuevamente el registro en audio de una misa papal.

Sobre el concepto central de esta obra se han ensayado algunas posibilidades, que van desde la visión de un hombre enterrado (el segmento final –separado por largos silencios- avala esta teoría), lugar desde el cual se escuchan paladas de tierra, rezos de misa fúnebre, graznidos de cuervo, y un tono que expresa un cambio de estado vital... hasta visiones más conservadoras, que implican un discurso hecho de fragmentos. Toda la obra es una mixtura de imágenes y sonidos que refieren al mal desde variadas formas; desde aquella aterradora imagen auditiva de un niño encerrado, los horrores de la guerra, fragmentos de un discurso desde el Reischtag, hasta breves enunciados, susurros entrecortados de quien ya ha traspasado aquel umbral.

Como sabemos, cada obra (libro, concierto, conversación, silencio o meditación consciente) tiene su espacio, “un momento justo de apreciación justa”. Así como cada acercamiento requiere de intuiciones naturales y distintas. De este modo, The Sacrilege of Fatal Arms requiere de un tiempo, un espacio y una preparación adecuadas. Esto no es decir nada nuevo, tan solo una recomendación para vivir esta experiencia, que parte desde lo musical, e incluye ver de frente al bien y el mal, a lo luminoso, a lo oscuro, a la guerra, a la violencia, a lo heroico, a un espacio superior de convivencia... a lo que ha muerto, a lo trascendido.

 

 

San Miguel de El Llano

Agosto, 2020

 

 

Las mortales armas del sacrilegio
Devil Doll
The Sacrilege of Fatal Arms
Traducción y notas: Carlos Almonte
Colección "Out of the Machine"
OooM
G0 Ediciones, 2020

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